jueves, 6 de marzo de 2014

Puente de Obando

La urbanización novohispana de la Puebla de Los Ángeles se vio caracterizada por la consolidación de los asentamientos españoles; por esto, la ciudad de ese periodo vivió separada en todos los aspectos siendo el río San Francisco el que funcionó no sólo como límite físico sino como frontera económico-social.

Así, de un lado estaba el diseño ortogonal de la zona central y del otro, la traza irregular que conformaban los primeros barrios -Analco, El Alto y San Francisco que, a su vez, separaba a la clase obrera -formada por los indígenas- de los españoles.

Las principales actividades de los indígenas consistían, entre otras acciones, en hacer los quehaceres domésticos para los españoles, por lo cual todos los días tenían que ir de un lado al otro del río para llegar a la ciudad por medio de puentes ubicados en puntos estratégicos. Los historiadores señalan que hubo alrededor de 15, de los cuales hoy sólo queda el recientemente revitalizado puente de Ovando.

Durante más de una década este importante punto de reunión y paseo de los poblanos del siglo XX estuvo en completo abandono; ubicado en la intersección del boulevard 5 de mayo -antes Río San Francisco- y 3 oriente, sirve como remate de un eje longitudinal de la mencionada calle.




Carolino

edificio carolino

Edificio de la Universidad Autónoma de Puebla, colegio de instrucción superior; fundado por don Melchor de Covarrubias en 1578. Inicialmente se llamó Colegio del Espíritu Santo y su administración estuvo a cargo de los padres Jesuitas, destacados en el campo de la enseñanza. Posteriormente tras su expulsión en 1765 y su retorno en 1819, los Jesuitas reorganizaron sus colegios, estableciéndolos en el espíritu santo con el perdurable nombre de Colegio Carolino ó Real Colegio Carolino del Espíritu Santo, San Jerónimo y San
Ignacio. Consumada la Independencia se le denominó Colegio Imperial y en 1825, por decreto de l H. Congreso del Estado pasó a la administración del Gobierno denominándolo Colegio del Estado, así también en 1834 fue Colegio de San Jerónimo y San Ignacio del Estado Libre y Soberano del Estado de Puebla, de la misma forma en 1835 se llamó Colegio de Estado, en 1846 y 1856 lo nombraron Colegio Departamental, de esta forma siguieron los cambios de nombre hasta el 22 de mayo de 1937 fecha en que se transformó en la Universidad de Puebla y el 25 de noviembre de 1956 se fundó la Universidad Autónoma de Puebla (B.U.A.P).

Las instalaciones que se encuentran en el centro histórico de la ciudad se distribuyen en varios edificios coloniales y decimonónicos. Por esta razón, la Universidad se ha hecho acreedora de reconocimientos internacionales en la labor de rescate y conservación del patrimonio arquitectónico de Puebla.


Primer patio del Carolino

Dentro de los varios edificios antiguos que dan cabida a la Universidad destaca, en forma especial, el Carolino, uno de los edificios de mayor calidad estética de la ciudad. Los pilares, los arcos de medio punto, las cornisas, los enmarcamientos de las ventanas, la balaustrada y los remates, todo está preciosamente trabajado en cantera gris, con evidente influencia manierista. Sus ambulatorios o corredoresse cubren con cupulitas de media naranja. La escalera principal es de grandes dimensiones y está decorada por una serie de pinturas que recuerdan el patronato del rey Carlos III, en honor del cual el Colegio llevó el nombre de Real Colegio Carolino en 1770

Tras salir del primer patio, pasar la escalera y seguir la dirección del gran pasillo, se llega al segundo patio, que es un jardín. Pasando este tramo por el costado izquierdo, se accede al vestíbulo de la Biblioteca Lafragua, recinto que lleva el nombre de un notable poblano, ex alumno del Colegio del Espíritu Santo, distinguido abogado y político liberal del siglo XIX que legó parte de su biblioteca al Colegio. Esta biblioteca cuenta con valiosos textos para la historia de la ciencia y la tecnología, además de importantes materiales legislativos y coloniales. Por todo ello es una de las más importantes de la entidad. En este patio también se encuentra la Hemeroteca Juan M. Troncoso que contiene valiosas colecciones de periódicos locales, así como antiguos ejemplares del Periódico Oficial del estado. Saliendo de la Biblioteca se continúa hacia el tercer patio del Colegio. Este lugar se caracteriza por el conjunto de arcadas que lo enmarcan, de factura semejante a las del primer patio. En el centro se observa una antigua fuente de abasto de agua para el Colegio. Además de los tres espléndidos patios con los que cuenta el Colegio, existen en la planta alta dos lugares dignos de conocer: el Paraninfo y el Salón Barroco.

Subiendo por la escalera principal, al lado izquierdo, se encuentra el Paraninfo. Este era el salón de actos del Colegio. Posiblemente fue redecorado en 1770 y en él es notable la sillería que lo enmarca por sus cuatro costados. Frente a la hermosa puerta entablerada de la entrada se observa el gran estrado decorado con las pinturas de Melchor de Covarrubias, el patrono fundador, y del obispo Alonso de la Mota y Escobar, quien dotó las cátedras de Estudios Mayores. Por mucho tiempo sirvió de aula donde se realizaban los exámenes profesionales. Actualmente se ocupa como sala de conferencias.

Está ubicado en la Av. Don Juan de Palafox y Mendoza y 4 sur.



Iglesia de la Compañía




Iglesia del Espíritu Santo
Construida en 1578 por los Jesuitas y terminada en 1767. Lugar de entierro de la celebrada "China Poblana", personaje del siglo diecisiete. 
En la sacristía de la iglesia se ve trabajo de marquetería en la tradición mudejar (ibero-musulmán). El pórtico estilo italiano se agregó en 1746.
Es uno de los templos de estilo barroco más bellos que existen en la República Mexicana; se puede observar los murales, la parte de atrás del presbiterio en donde se alojan los doce apóstoles, la parte superior de la cúpula central la cual ésta adornada por un fresco.
El edificio vecino(4 Sur No. 104) anteriormente era la universidad jesuita, ahora pertenece a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. La iglesia se encuentra en Avenida 4 Sur No. 102.

Museo Amparo

La estructura de cristal se yergue por entre las paredes antiguas de esta casona como una gran caja de vidrio, que al elevarse hacia el cielo sirve de conexión a los diferentes espacios del museo, para finalmente rematar en un techo transparente y una terraza, desde la cual se puede apreciar la belleza de las cúpulas que rodean el Centro Histórico de esta legendaria ciudad.

La historia dice que los terrenos donde hoy se aloja el Museo Amparo, han sido testigos de prácticamente toda la historia de Puebla de los Ángeles. En sus inicios albergó el hospital de San Juan de Letrán, que más adelante se convertiría en  el Colegio para Niñas (1642). Después, el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz —quien fuera amigo de Sor Juana Inés de la Cruz— lo transformaría en dos colegios (1676), uno destinado a mujeres casadas y separadas y otro a niñas pobres. Esa sería su historia hasta que con motivo de las Leyes de Reforma (1855-1860) pasa a ser casa habitación.


Desde el año 1871 se convertiría en la casa de don Vicente Espinosa Bandini, abuelo de don Manuel Espinosa Yglesias, quien finalmente en 1991 crearía ahí un espacio cultural en memoria de su esposa, Amparo Rugarcía de Espinosa.

Por años, la fachada y el interior de la casona se conservaron intactos hasta que las necesidades educativas y culturales de su entorno hicieron necesaria una ampliación, a fin de dar un mejor servicio a sus visitantes.

El Taller de Enrique Norten Arquitectos es responsable de la innovación, que cuando culmine colocará al Museo Amparo como un nuevo icono arquitectónico de México y reafirmará su posición como centro cultural de referencia.

“Este es un ejemplo de lo que se debe y se puede hacer con la arquitectura de nuestro país —comenta Enrique Norten—, nosotros trabajamos estos edificios de los siglos XVII y XVIII con la intención de reinventarlos, de darles una nueva vida, un nuevo significado.

“Nos avocamos sobre todo a atender los valores de esta figura histórica. No se tocaron las fachadas más que para retocarlas. Nosotros las conservamos tal cual las encontramos. Lo que hicimos fue esculpir espacios para darles un nuevo lenguaje, identidad y estilo que vayan de acuerdo con las necesidades actuales del museo”.

El proyecto contempla tres etapas, la primera concluyó con la ampliación del vestíbulo, la creación de galerías para exposiciones temporales, una bóveda que garantizará la conservación y seguridad de las obras en reguardo, biblioteca, auditorio, tienda y una terraza con cafetería.

Todas ellas áreas equipadas según los parámetros internacionales de exhibición, conservación y seguridad existentes, con lo que el museo ganó características que le permitirán recibir una gran variedad de colecciones procedentes de museos nacionales e internacionales.

Se considera que las próximas dos etapas serán concluidas al finalizar el año. La segunda etapa contempla el acondicionamiento de las salas para exposiciones temporales y la tercera comprende la actualización de las salas y discurso museográfico de la colección permanente de arte prehispánico.

Respecto a esta última, Ramiro Martínez, director ejecutivo del museo adelantó que los lineamientos que se seguirán para actualizar el guión partirán del principio de que no será cronológico y además, hará énfasis en la continuidad que esas culturas tienen hoy.

El Museo Amparo posee un acervo de más de mil 700 piezas de arte prehispánico y resguarda más de mil 300 obras de arte virreinal y de los siglos XIX y XX y, además, cuenta con un programa de exposiciones temporales del arte que se está generando hoy, lo cual transforma su visita en un recorrido por tres mil años de historia. (Rosario Pinelo)

Casa de la Cultura

La Casa de la Cultura desde su creación el 18 de noviembre de 1974, es un espacio para difundir y promover  las expresiones artísticas contribuyendo a la conservación de ellos, así como tradiciones que cuentan con un fuerte arraigo en ella. El éxito del espacio ha sido la continuidad en su acción y funcionamiento aprovechando todos los espacios con los que cuenta.


Considerada una de las joyas más importantes de Puebla es la Biblioteca Palafoxiana. Su historia comienza el 5 de septiembre de 1646, cuando, el obispo, Juan de Palafox y Mendoza, donó su biblioteca particular de 5 mil volúmenes a los colegios de San Pedro y San Juan, con la condición de que se le permitiera el acceso a cualquier persona que supiera leer.

Hoy en día, la Biblioteca Palafoxiana, además de considerarse la primera biblioteca pública del continente, es reconocida como la única en América que conserva todavía su mobiliario original y, sobre todo, su acervo, formado en la actualidad por 42,556 volúmenes y 5,345 manuscritos, siendo el libro más antiguo “Los Doce Libros de Historia de Heródoto“, impreso en Venecia en 1473 y la crónica de Núremberg en 1493.

La UNESCO la reconoció, en Julio del 2005,  como “Memoria del Mundo”, programa establecido en 1992 para promover a las naciones a proteger sus archivos históricos, asegurando su difusión. 



miércoles, 5 de marzo de 2014

Catedral


La Catedral de Puebla



Ubicada en la plaza central de la ciudad de Puebla, la Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Puebla se empezó a construir en noviembre de 1575 por órdenes del Rey Felipe II de España y fue consagrada por el obispo Juan de Palafox y Mendoza en 1649. La catedral es de estilo herreriano, con fachadas renacentistas e interiores barrocos.

Hoy en día, es considerada una de las más bellas del mundo por los muchos tesoros de su interior, además de una verdadera joya arquitectónica. Sus dos torres, flanqueando la Puerta del Perdón, se encuentran entre las más altas del país. En su interior destacan el Altar de los Reyes, el suntuoso Baldaquino o Ciprés, el altar del Perdón y coro de magníficas sillerías, los tres órganos, las pinturas de Miguel Cabrera en el Viacrucis, la Capilla del Espíritu Santo y la Sacristía, donde se custodian auténticos tesoros de arte religioso. En el Cabildo de la Catedral se custodia el Archivo, de gran importancia histórica.

Templo de la Purísima concepción


Templo de la Purísima Concepción 

El Convento de la Purísima Concepción –construcción del siglo XVI- conserva sus hermosos patios y pinturas al fresco. Del conjunto conventual sobrevive el hermoso claustro de novicias que tiene demarcados sus cuatro costados por espléndidos arcos de medio punto, sostenidos por series rítmicas de columnas toscanas. Durante la época colonial, el decorado de los muros con pinturas y nichos constituyó una práctica común; en este caso, aún se aprecian restos del Vía Crucis